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Ensalada de col con ajo

Pareja con ensalada de col, ajo y jengibre

De tartera. Crujiente. Barata. El ajo crudo no es para todo el mundo: hay versión al aceite tibio. Esta ensalada es el almuerzo que no pide fogón cuando la sopa de ayer ya ha cumplido, o el acompañamiento de un huevo y un poco de pan.

La col cruda asusta a quien solo la ha comido hervida hasta el gris. En juliana fina y con diez minutos de aliño deja de ser un tablón. No hace falta masajearla como si fuera un spa. Un poco de ácido y sal bastan.

Col: cuál y cómo no pelearte con ella

La col lisa ordinaria vale. La lombarda tiñe el aliño de morado: es estética, no farmacia. Un cuarto de pieza da para dos tarteras. El resto aguanta en la nevera, tapa, varios días.

El cuchillo que no corta convierte esto en un examen de muñeca. Afila, usa mandolín con guarda, o compra la col ya en tiras un día. Pedir que pique otra persona no es fracaso. Hay más sobre dedos y tarros en el peaje de la pantalla.

Ingredientes (2 raciones de tartera)

Las nueces se pican a cuchillo, no a saco con la muela si las mandíbulas ya protestan. El tomate suelta agua: añádelo al servir si la tartera viaja horas.

Modo

  1. Juliana. Ni tan fina que sea hilo, ni tan gruesa que sea filete. Si usas mandolín, guarda y atención: no es el momento de mirar el móvil.
  2. Aliño aparte: aceite, ácido, ajo, sal. Remueve. Prueba. Debe picar un poco el ajo y avisar el vinagre, no ahogar.
  3. Vierte sobre la col. Mezcla con dos cucharas o con las manos limpias, sin estrujar como una colada.
  4. Diez minutos de reposo en la encimera. La col baja un punto. Prueba otra vez. Más sal solo si hace falta.
  5. Nueces, tomate, hierba: al final. A la nevera si no se come enseguida, tapa, no más de un día si lleva tomate.
Col, jengibre y ajo en la tabla

Versión al aceite tibio, sin ajo crudo

Calienta un chorro de aceite a fuego bajo con el diente entero aplastado. Que huela, no que se queme. Retira el ajo o déjalo. Vierte tibio sobre la col. El picante se vuelve más de sofrito que de diente crudo. Útil si el ajo en crudo te sienta como un examen gástrico.

Cómo llevarla y con qué

Tartera que cierre. Un huevo duro. Un trozo de pan. Eso es un almuerzo de oficina que no pide microondas. Si te hincha la col cruda —a algunas personas les pasa—, ración más pequeña, más reposo, o vuelve a la sopa ese día. No hace falta insistir “porque es sana”.

El mismo mediodía no exige también infusión de jengibre y té de ortiga. Un plato. Un vaso, si acaso, a las seis. La cocina de ARTELIVA es de repetición, no de acumulación. El plato de diario lo cuenta sin halo de superalimento.

Lo que esta ensalada no hace

No “limpia”. No sustituye un fármaco. No es obligatoria todos los días. Es col, aceite y ajo, como en mil casas, escrita con tiento para las muñecas y para quien ya no quiere un diente crudo a las dos de la tarde.

Los textos de esta web son informativos y hablan de hábitos cotidianos y de productos de bienestar. No sustituyen el consejo médico. Si tienes dolor, inflamación, hinchazón o una lesión, consulta a un profesional sanitario.